Una de las formas para acercarse entender el es el considerar que el pensamiento en general está estrechamente ligado a experiencias perceptuales y que éstas conectan con procesos cognitivos; por tanto, es clave hablar de dos conceptos ligados al hecho perceptual y la creación de conocimiento como son el y el .

Iniciamos diciendo que VER se refiere al acto sensorial, a la capacidad fisiológica de percibir; el VER es algo natural, no tiene un componente de intencionalidad, con esa capacidad nacimos; es en términos muy llanos el estar en un primer nivel de percepción. El diccionario de María Moliner define el VER como “poseer el sentido de la vista”.

Para el psicólogo Xavier Guix “Ver es el primer escalón. Es útil para orientarse, para distinguir, para almacenar recuerdos gráficos. Sin embargo, limitarse simplemente a verlo todo es reducir la vida a su aspecto más primigenio, es decir, a VER sin ver más allá.”

Mientras que MIRAR no es sólo la experiencia fisiológica, es más que VER, y se da cuando usamos el sentido para fijar la y reconocer un objeto o persona.  Existe en el MIRAR una intencionalidad  que nos permite el descubrimiento y con él llegar a las certezas.

En línea con lo anterior, y según como lo expresa el lingüista José G. Moreno de Alba, tan solo nos basta con tener los ojos abiertos para cumplir con el hecho de VER, pero para MIRAR necesitamos ejercer, en alguna medida, la voluntad.

Ver_y_Mirar

Por su parte Rudolf Arnheim que liga directamente el a los procesos perceptuales, explica que aún en la experiencia visual elemental existe una diferencia entre la percepción pasiva y la activa; en este sentido podríamos intuir que se refiere al VER y el MIRAR. Desde su perspectiva, cuando experimentamos una percepción pasiva (que en este caso correspondería al VER), el mundo se presenta ante nosotros tal cual como es; existe sin intervenir en él, sin hacer nada para producirlo, nos es inmediatamente dado. Mientras que en la percepción activa (a la que llamaríamos MIRAR) sometemos los elementos percibidos a una constante confirmación, completando, confirmando y profundizando para entender; hay allí un proceso cognitivo.

En relación al VER y al MIRAR, Dan Roam en “El mundo en una servilleta” plantea algo un tanto diferente; presenta el proceso del pensamiento visual a partir de un esquema de cuatro pasos, en este orden: Mirar, Ver, Imaginar y Mostrar. Puede notarse como aquí el MIRAR aparece en primer lugar, y lo define como un proceso semi-pasivo de absorber que nos rodea. MIRAR = Recopilar y seleccionar.

Mientras el acto de VER para Roam está en una segunda fase, que entiende como el momento cuando nuestros ojos se activan de manera más consciente e identificamos pautas. VER = seleccionar y agrupar.

No vamos a referirnos a los otros dos conceptos de Imaginar y Mostrar de Roam para no desviarnos, pero la verdad es que sus definiciones de VER y MIRAR no coinciden del todo con las expuestas arriba desde diversas perspectivas. Si Roam plantea estos conceptos en un orden secuencial, MIRAR, por estar en primer lugar, pareciera ser ese básico acto sensorial o experiencia fisiológica de percibir, pero no lo es, ya que Roam le atribuye al acto de MIRAR un proceso cognitivo como el de recopilar y seleccionar. Además llama la atención que tanto al MIRAR como al VER les otorga la capacidad de “seleccionar” cuando se tiene una experiencia perceptual. Además, es curioso descubrir como al concepto VER, le atribuye casi las mismas características que ya hemos definido como MIRAR.

Respetable el planteamiento de Roam, pero en aras de dar claridad sobre los términos que nos ocupan no lo consideraríamos, ya que en este caso sus definiciones podrían llevar a confusión.

Por lo tanto, a manera de resumen podríamos decir que entendemos el VER como ese acto básico sensorial o experiencia fisiológica de percibir; y el MIRAR como la acción de pasar a un segundo nivel perceptual, donde además de la experiencia sensorial podemos discernir al examinar las formas, detallar, comparar, como por ejemplo al seguir el vuelo de un grupo de golondrinas podemos intentar comprender cómo éstas se organizan en el espacio. Como lo dice Xavier Guix “Necesitamos MIRAR para certificar, para curiosear, para descubrir, para encontrar en lo mirado nuestro deseo o para desvelar verdades”. Pero un aspecto importante a destacar en el MIRAR es que no es un acto de una vía, sino de constante interacción cerebro y cosas percibidas.

En consecuencia es el momento de destacar el ejercicio de MIRAR cuando hablamos de pensamiento visual por lo que implica como acto permanente de percepción y . El conocimiento es creado a través de la experiencia directa del MIRAR que permite una serie de operaciones mentales para recibir y procesar información; y así, como lo expresa Arnheim, no parece existir ningún proceso del pensar que, al menos en principio, no opere en la percepción”. Es decir el pensamiento visual implica una percepción activa y esto no es otra cosa que MIRAR, en tanto la contínua retroalimentación entre estímulo visual y el intelecto.

Lo anterior puede considerarse como el planteamiento de base para entender como opera el Visual Thinking desde el hecho perceptual. Evidentemente hay otros factores relacionados con su aplicación práctica sobre los cuales hablaremos más adelante.

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