Ballena Franca Jaime Serra

Henry Naranjo, Barcelona. – El auge de la visualización de datos ha hecho que se vuelva la mirada sobre una disciplina como la , que ahora parece tomar más relevancia al reconocerse toda una tradición en sus procesos de diseño, que de origen  han comportado tanto consideraciones técnicas como artísticas;  así mismo por el hecho de moverse actualmente en el contexto digital se ha facilitado tanto su producción como su difusión.

Uno de los ámbitos de aplicación de la infografía con más tradición es el periodístico, y desde esta perspectiva hemos querido  explorar hasta qué punto es posible hablar de una infografía artística o de opinión, o si por el contrario es necesario apartar de todo componente subjetivo a este tipo de prácticas.

Según Alberto Cairo, “una infografía es un instrumento visual que sirve para responder preguntas y facilitar la vida de los lectores”; una definición amplia y genérica, que podemos acotar un poco más diciendo que es una muestra visual de hechos y datos, tal como se planteó en el Manifiesto en contra de la infografía ficción. Impulsado en 2011 por Juan Antonio Giner  y Alberto Cairo, el documento fue firmado por más de 100 profesionales de 27 países y cuestionaba la publicación de numerosas interpretaciones infográficas en las que se especulaba sobre la forma en que había muerto Osama Bin Laden. Algunas de estas infografías eran muy creativas, pero finalmente no aportaban un conocimiento real de los hechos debido a que las visualizaciones pertenecían fundamentalmente al universo de la imaginación y por tanto carecían de valor documental.

Si asumimos la infografía desde la perspectiva del periodismo serio y riguroso que investiga y utiliza fuentes contrastadas, es cuando cobra significado el concepto que la define como periodismo visual; por tanto esto implica un compromiso con la forma, el color, la tipografía y el espacio como elementos portadores de significado en un contexto determinado

El componente visual es evidentemente el elemento que particulariza a la infografía, que desde su origen  ha sido una disciplina muy ligada al medio impreso y con una larga tradición de expresión técnica formal que la acerca al arte y a la ilustración,  donde aún  puede tener cabida el componente emocional, como es el caso del trabajo de Jaime Serra. Las obras del director de infografía de La Vanguardia plantean la posibilidad de hacer opinión mediante infografía; es decir, propone un mensaje personal argumentado con gráficos.  Una infografía con un carácter subjetivo, que juega con los elementos formales propios de la infografía tradicional pero dotando estas formas de un valor simbólico propio, con un discurso narrativo abierto a posibles múltiples interpretaciones; lo más cercano a una obra plástica.

No sabemos si este tipo de infografía subjetiva termine siendo una tendencia que pueda tener cabida en los periódicos y si todos los infografistas puedan permitirse estas licencias artísticas, no obstante, este es un camino de expresión que ya está marcado y que podría estar configurando una nueva categoría de infografía.

Si analizamos solo una parte del trabajo más personal de Serra nos encontramos con que uno de los aspectos más transgresores de su planteamiento está en el hecho de hacer infografía como opinión, en un formato columna y en el contexto de un diario generalista. En el momento en que esta obra se acerca al arte y pasa a un museo, como de hecho ha ocurrido, toma un carácter más auto-reflexivo, cambiando ese sentido infográfico – periodístico (que por lo menos le otorga ese ecosistema en que se mueve) y adquiere unos valores que lo acercan mucho más al ámbito artístico.

Algunas de las columnas de Jaime Serra

Algunas de las columnas de Jaime Serra

Y ya desde el mundo de la plástica es interesante ver cómo hay artistas que utilizan recursos infográficos como su forma de expresión, tal es el caso del brasileño  Walmor Correa o el español Fernando Vicente. Todo lo anterior nos permite pensar que, más allá que un sonoro juego de palabras, actualmente es posible encontrar arte como infografía e infografía como arte.

Anatomia de sirenas.Obra artística de Walmor Correa

Anatomia de sirenas.Obra artística de Walmor Correa

Anatomical Paintings, obra artística de Fernando Vicente

Anatomical Paintings, obra artística de Fernando Vicente

Aparte de estas vertientes subjetivas, el peso de la infografía tradicional sigue siendo significativo en la prensa, por ser portadora de toda una carga de información objetiva, que opera especialmente con datos cuantitativos y cualitativos. Pero es preciso ahondar un poco más en esas formas de entender lo artístico, a pesar de que el manifiesto mencionado arriba, en su punto final termina haciendo énfasis en que la infografía es periodismo visual, y  no es arte ni ilustración.

Si bien no es lo uno ni lo otro, sí es necesario que la infografía reclame ese valor artístico, tal vez no para darle a una pieza visual un carácter plenamente polisémico, pero sí para aprovechar -en función de la comunicación- todos esos recursos plásticos que aportan un valor diferencial y que la dotan de riqueza expresiva, sobre todo en momentos en que asistimos a la proliferación de infografías y visualizaciones digitales homogenizadas, producto de la utilización de iguales recursos de creación y producción a lo largo y ancho de la mayoría de países del mundo. En este caso lo artístico está referido especialmente a los valores formales expresivos.

Con el regreso a las técnicas artísticas manuales que actualmente se está dando en el mundo y  con la fuerza con la que ha irrumpido el movimiento Maker, es de esperar que la infografía también se impregne de esta tendencia para explotar más las posibilidades expresivas, desde alternativas técnicas gráficas  hasta la posibilidad de crear de manera relativamente sencilla objetos tridimensionales que servirán para entender mejor determinados procesos. Finalmente se trata de visualizar, y estos recursos son un medio para tal efecto.

Pero lo más significativo ahora es la posibilidad de combinar estas técnicas tradicionales con los recursos digitales contemporáneos. De allí surge una infografía actual, con un valor plástico y expresivo propio, dotada de contenido y ligada además a procesos participativos de interacción. Hay futuro para la infografía.

9DKJ3XHW34FG

Share